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Capítulo 6

El Retorno a la Cueva del Erial.

La sentencia:

      Es la búsqueda el camino y la respuesta a la eterna pregunta. Si penetras hallarás el sentido de tu vida y el antiguo círculo de la serpiente te encontrará. Pero si fallas, morirás en el olvido…

     Hace siglos los antiguos mexicanos emergieron de la cueva del cerro mítico en el inicio de los días y las noches.

Protegidos y orientados por un mensajero de la Dualidad.

      Es este mensajero, quien anuncia la lluvia en forma de trueno y desciende de las nubes. El que simboliza el viento que se introduce en las cuevas de la tierra. Baja al inframundo y unifica al pueblo. Extiende su conocimiento a las personas en forma de señales. Se personifica en un hombre que venera a La Dualidad, la infinidad que se compone a sí misma. Es él un mensajero entre los hombres y el universo.

Invoca al interior del cielo,

A la Dualidad de su presencia,

A la Diosa mística, arrebatadora y hechicera poseedora de nuestra carne.

Al Dios que compone el contorno de las estrellas.

La que viste de negro, el que viste de rojo;

La mano que sostiene y es la tierra, el que pinta el cielo al atardecer y aclara los días.

Él, invocaba hacia los cuatro rincones 

sus plegarias, como el hijo que crece y encuentra a sus padres.

Hacia su verdadera casa,

el lugar donde mora La Dualidad,

el lugar en donde se encuentra la eternidad.

      Se enfrentó a Espejo Humeante, el reflejo bizarro y oscuro que muestra su cara incierta y genera el desconcierto.

      Dada su convicción y creencias pacíficas, se marchó internándose hasta perderse dentro del mar, para después elevarse en forma de estrella en el firmamento.

Con tal devoción creemos

en nuestro mensajero,

el que nos unifica,

nos marca el camino con estrellas,

nos muestra su pensamiento

con la vida,

y desciende del interior, del centro,

de la espiral luminosa

que se genera a ella misma.

Cuando abandonó Tollan…

Todo se fue con él.

Le entregamos nuestros hijos,

le entregamos nuestros pies

y nuestras alas.

Ninguno lo dejó marchar solo

aún y cuando nuestro

cuerpo se quedo aquí.

Él penetró en el profundo mar,

se introdujo en la espuma,

se fundió en la infinidad del océano,

Él, nuestro gemelo precioso.

Prometiendo su retorno el día de su nacimiento.

      Él ha permanecido durante siglos, oculto en el sitio de donde procedemos. El monte,  la cueva: El Erial.

      El tiempo está próximo, mil años se han cumplido desde el día de su nacimiento.

      Matlactli Calli.

      Busca y encuentra el mensaje escondido en la montaña sagrada, realiza el círculo de piedra   y el día se revelará con el acontecimiento en el cielo.

Toma mi aliento, el viento y mantén el rumbo firme, que yo hablaré por ti.

      —¿Por qué traía mi abuelo este escrito al momento de morir? —se preguntaba Ometeo.

No entendía por qué el texto firmado con sangre se refería a la misma antigua ciudad en la que ahora yacía muerto. Aún se sentía muy impactado por haber inhalado su aliento.

      —¿Qué es la muerte? ¿Qué soy? ¿Qué hago aquí?

Las dudas se arremolinaban en su mente. Confuso, se recostó al lado del cuerpo ya frío.

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