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Capítulo XIV

Fui a visitar a mis padres a Tula. No estaba con mi familia desde hacía mucho tiempo. Ese día llegaron también mis dos hermanos que viven en la Ciudad de México. Mis padres prepararon la comida para celebrar las razones particulares por las que cada uno decidió que nos reuniéramos en la tierra natal.

La tarde era agradable. Convivimos con buen ánimo, sobre todo por la forma tan sencilla en que mi padre y mi madre nos hacían sentir en casa. Mientras él traía el arroz de la cocina en una olla de barro, llegó un joven en bicicleta, que entregó a mi hermano unos sobres y se marchó. Él entró en la casa en silencio y desde afuera vi que mi madre platicaba acaloradamente con él. Yo me levanté para ver lo que pasaba. Al acercarme, ambos me miraron como si ocultaran algo. En ese momento ella extendió la mano, en la que sostenía una carta de Marion, procedente de Barcelona. Subí a la habitación que se encuentra junto a la terraza, me senté en la silla que traje de la estancia contigua y leí con ansiedad.

Ometeo:

Mucho tiempo ha pasado desde el dia en que sali de casa. Te pido perdon, se que fue duro para ti quedarte sin señal de mi partida, pero necesitaba alejarme para poder digerir lo sucedido.

Con el pasar de los dias, el invierno y la tinta se han acercado y estoy lista para compartir contigo. Me parece ahora que todo lo sucedido es irreversible. Es nuestra historia, es la historia que se repite en cada uno eternamente y en la que se entrelaza la magnitud del infinito. Al principio estaba muy confundida, pero ahora se que existe, que lo que vivimos tiene un sentido, cada vez mas fuerte, en nuestro interior.

En los meses transcurridos he sentido que la mano del universo se puso sobre mi para mostrarme como la vida ha vencido a la muerte, que nosotros no somos nada y que todo son ciclos, evolucion. Todo entretejido con el hilo dorado del amor.

El amor puro, el amor universal, ese mismo amor que nos unio desde el principio y que nos hace vivir a los tres en una sola persona.

Ometeo, estoy embarazada, de Jose .

Es El, La Dualidad, esta dentro de mi cuerpo y se materializa poco a poco, creciendo con la luz del misterio en el que vivimos. ¡Es increíble! Este ser que abrazo es el resultado de nuestro amor, porque ha encontrado la manera de quedarse en mi. Ahora empiezan a aumentar mi confianza y seguridad, y mis sentimientos e instinto maternales me impulsan a prepararme para recibirlo. He llorado largo tiempo por la nostalgia, no sabia si seria capaz de lograrlo, pero me hace sentir mucho mas fuerte y perseverante. A medida que crece yo he cambiado, he encontrado la fe, veo todo con mucha mayor claridad. Estoy muy bien, tengo una razon para vivir y la entiendo.

  Siento como ya ve, palpa, y me anuncia con caricias su llegada.

 Los amo, y los necesito… …

 

Marion

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